sábado, 26 de marzo de 2016

Actividad 2: La gestión del conocimiento en la Red: Pedagogía de la Abundancia y Do It Yourself


 El objetivo de la Actividad 2 es establecer la relación entre la Gestión del Conocimiento en la Red y dos de las principales perspectivas teóricas, desde las que nos podemos aproximar a la Gestión del Conocimiento en la Red como objeto de estudio: 

-        La Pedagogía de la Abundancia
-        El Aprendizaje Abierto
-        El Aprendizaje entre Pares
-        Las teorías Do It Yourself

Las teorías que he elegido para establecer las conexiones con la gestión del Conocimiento en la Red son la Pedagogía de la Abundancia y las Teorías Do It Yourself

Antes de nada, acotaré lo que entendemos por “Gestión del Conocimiento en Red”, tomando como referencia a  Domínguez (2014) que enuncia que la generación de conocimiento en la Red se relaciona con la adquisición de habilidades y competencias de aprendizaje en espacios abiertos, digitalmente mediados y soportados en la tecnología de Internet. Como consecuencia, la gestión de conocimiento en la Red se referirá al conjunto de actividades relacionadas con el diseño, administración, análisis y evaluación de los procesos relacionados con la obtención ese conocimiento.

Veremos ahora como se conectan con este concepto las teorías elegidas, comenzando con la “Pedagogía de la Abundancia”

Haciendo un breve recordatorio histórico, observamos como en la Edad Media, el clero se constituía en el depositario de la cultura intelectual, muy pocas personas sabían leer y escribir, los libros eran escasos y caros, además de escritos en una lengua culta, el latín, que no era accesible a la mayoría no letrada. Puede afirmarse, que este monopolio intelectual se extendió a lo largo de diez siglos, hasta la invención de la imprenta a mediados del siglo XV. La aparición de la imprenta  supuso la democratización del acceso al conocimiento, ya que los libros comenzaron a ser más asequibles, facilitando así un incremento de la alfabetización.

El panorama actual es radicalmente diferente, nos encontramos ante sistemas abiertos de intercambio de información y un libre acceso a contenidos, que indudablemente influyen en nuestros modelos económicos, sociales y educativos. De la escasez de épocas anteriores, nos encontramos con la abundancia actual, de la dificultad de acceso a la cultura, al libre acceso a la misma. Tenemos el acceso a todo el contenido que precisemos y además podemos intercambiarlo (Weller, 2009)

En este contexto, podemos hablar de la “Pedagogía de la Abundancia”, que tiene como uno de sus principales representantes a Weller (2011) y que considera que una las consecuencias del uso intensivo, global y móvil de las tecnologías de la información y la comunicación es la abundancia de contenidos, realizándose el acceso a la información de una forma mucha más sencilla que en décadas anteriores. Pero esta abundancia y variedad de contenidos hace necesario que seamos capaces de discernir entre lo relevante y no lo relevante,  de seleccionar y organizar los materiales, como establece Edith Esch (2008).

Algunas de las características que Weller (2011) atribuye a la Pedagogía de la Abundancia son: el contenido es libre o está en vías de serlo; el contenido es abundante y variado; compartir contenido es fácil; tiene un carácter social; su organización es barata; y el  contenido es generado por el usuario.
Partiendo de esta caracterización parece que nos encontramos en un ámbito propicio para la creación de conocimiento y su gestión, aunque es evidente que únicamente el acceso a la información no va a constituirse en garantía de conocimiento, tal y como nos hace ver Dolors Reig (2010)  cuando afirma, “sería repetitivo decir hoy que el conocimiento ya no es poder, que es el acceso al mismo, que son las competencias asociadas a la recuperación y gestión creativa del mismo las que nos empoderan”.

En la Pedagogía de la Abundancia, priman los recursos en el proceso de enseñanza-aprendizaje y adquiere su máximo sentido en la Red, donde gracias a esa abundancia de recursos, pero además a los espacios que facilitan el intercambio de información entre personas, se dan procesos de construcción colectiva del conocimiento, tal y como afirma Domínguez (2014).

Este proceso de construcción colectiva del conocimiento precisa de la creación de recursos y lugares de aprendizaje, de la construcción de conexiones, colaboraciones e intercambios entre personas, que configuren una comunidad de aprendizaje en la que fluya la información. Solo de esta forma el aprendizaje será significativo y valioso como describe la investigación realizada por Kop, Forunier y Sui Fai Mak (2011)   
Analicemos ahora la otra aproximación teórica elegida, el término “Do It Yourself”  (DIY) comenzó a introducirse en los años 50, referido a la introducción de mejoras en el hogar sin la ayuda de profesionales. Gallego (2009), afirma que

el DIY parte de una actitud de confrontación basada en hacer las cosas por encima de los designios del mercado con un componente importante de autogestión, surgido de la cultura underground, el DIY se convirtió en una forma de creación y distribución cultural que tuvo su mayor repercusión en los albores del movimiento punk.

Con la llegada de Internet esa distribución comenzó a ser masiva, global y plural, generando además una cultura de compartir y generar contenidos.

Martín Rodríguez (2014) mantiene que “el DIY obedece a una postura crítica, ya que trasciende el ámbito de lo industrial para instalarse en lo “doméstico”, donde uno mismo gestiona los recursos u objetos que posee y/o los rediseña con diferentes objetivos”.

Queda evidenciado que este concepto va allá del “hacer algo”, se trata de una postura ante la realidad, que como destaca Stevens (2009), no busca una validación profesional, sino que busca compartir socialmente resultados y procesos creativos.

Llevado al ámbito educativo, el DIY se convierte en Edupunk, término utilizado por primera vez en mayo de 2008 por Jim Groom y que, de acuerdo con Pisticelli (2011), pone el énfasis en un mayor protagonismo del alumnado en su aprendizaje utilizando las herramientas e información que ofrece Internet y sobre todo a través de las redes sociales. El movimiento Edupunk rechaza los métodos formativos tradicionales y destaca el papel de las comunidades virtuales, las herramientas de código abierto y la creatividad y autodesarrollo de las personas que aprenden.

En el Manifiesto Edupunk (Pisticelli, 2012) redactado de forma colectiva en un encuentro Intercátedras de las Universidades de Buenos Aires y de Rosario (Argentina), se recogen las características y filosofía de este movimiento: 
  • Las clases son conversaciones.
  • La relación es dinámica y la dinámica es relacional
  • Sea hipertextual y multilineal, heterogéneo y heterodoxo
  • Edupunk no es lo que pasa en el aula, es el mundo en el aula
  • Sea como el caminante…haga camino al andar
  • Sea mediador y no medidor del conocimiento
  • Rómpase la cabeza para crear roles en su comisión, cuando los cree, rómpales la cabeza
  • Sus roles deben ser emergentes, polivalentes, invisibles
  • Asuma el cambio, es solo una cuestión de actitud
  • Siéntase parte de un trabajo colectivo
  • No sea una TV, interpele realmente a los que lo rodean
  • Expanda su mensaje, haga estallar las cuatro paredes que lo rodean
  • Mezcle, cópiese, aprópiese, curiosee, juegue, transfórmese, haga, derrape
  • Al carajo con la oposición real/virtual
  • Sin colaboración, la educación es una ficción
  • Sea un actor en su entorno, investigue a través de la acción
  • Hágalo usted mismo…pero también y esencialmente, hágalo con otros
  • Sea Edupunk, destruya estas reglas, cree las suyas y luego, destrúyalas.

Puede parecernos utópico, pero al menos quedémonos con tres ideas básicas: la importancia de compartir, la intensidad de la experiencia directa y la realización de algo realmente útil, como ilustra Anya Kamenetz en su libro “Edupunks, edupreneurs and the coming transformation of higher education”, con el ejemplo de un niño que construye su propia navaja, leyendo todo lo necesario para aprender a trabajar el metal, y otro que va a clases sobre metalurgia en el instituto, ¿cuál de los dos niños aprenderá más?

Para concluir, tanto la Pedagogía de la Abundancia como el DIY, otorgan al aprendiz la responsabilidad de elegir los contenidos que le interesen para su aprendizaje. Son modelos abiertos, en los que además es posible interactuar entre creadores y usuarios de contenidos, permiten categorizar los contenidos de acuerdo a los propios criterios de los aprendices y compartirlos, garantizando así un flujo continuo de información.

En la Pedagogía de la Abundancia el énfasis se pone en los contenidos, recayendo en el aprendiz la responsabilidad de gestionarlos para generar así su conocimiento. El DIY puede considerase una actitud hacia la generación y gestión del conocimiento, en la que la responsabilidad del aprendizaje sigue recayendo en el aprendiz, pero también se le pide crear, compartir e implicarse, no limitarse a ser un mero consumidor de conocimiento, “hágalo usted mismo, pero también y esencialmente, hágalo con otros”, destacan García y Díaz (2011).

Estableceremos a continuación la relación de las teorías analizadas con las dimensiones que abarca la gestión del conocimiento en la Red según Domínguez (2014).

Las dos teorías presentan la dimensión colaborativa, contemplan prácticas educativas deslocalizadas, y el aprendizaje se desarrolla a través de herramientas que permiten la socialización del conocimiento.

Por su propia filosofía, el DIY no contempla la moderación, en el sentido de tutorización, monitorización, gestión o seguimiento, sino que postula un aprendizaje autogestionado por el propio aprendiz.

Ambos enfoques contemplan interacciones en la Red a través de diferentes canales y pueden organizar la información a través de etiquetas, para facilitar la recuperación, localización y categorización de la información.

Tanto en la Pedagogía de la Abundancia como el DIY, los contenidos son susceptibles de distribución y gestión en función de las necesidades de las personas usuarias.

El tema es amplio, y se podría seguir profundizando en él, sirvan estas palabras para realizar un primer acercamiento a este interesante asunto.

A continuación finalizo el análisis, haciendo referencia a la bibliografía utilizada.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Gestión del Conocimiento
Domínguez, Daniel (2014) Gestión del conocimiento en la red.  Disponible en línea: https://docs.google.com/document/d/1fgQvj3qn1_sJMwGSoyDTR7J6N1kR_p38SSmqjDBqLtU/edit?pli=1#
Pedagogía de la Abundancia
Esch, E. (2008) Resource- based learning, Subject Centre for Languages, linguistics and Area Studies Guide to Good Practice.   Disponible en línea: https://www.llas.ac.uk//resources/gpg/409

Kop, R., Fournier, H., & Sui Fai Mak, J. (2011). A Pedagogy of Abundance or a Pedagogy to Support Human Beings? Participant Support on Massive Open Online Courses. Disponible en línea: http://www.irrodl.org/index.php/irrodl/article/view/1041/2025

Weller, M. (2009). A Pedagogy Of Abundance. Disponible en línea http://nogoodreason.typepad.co.uk/no_good_reason/2009/09/a-pedagogy-of-abundance.html

Weller, M. (2011). A pedagogy of abundance. Revista Española de Pedagogía, 249, 223-236.

Reig, D. (2010). Content curator, Intermediario del conocimiento: nueva profesión para la web 3.0. Disponible en línea http://www.dreig.eu/caparazon/2010/01/09/content-curator-web-3/

Do It Yourself
Gallego Pérez, J. I. (2009). Do It Yourself. Icono 14, 13.  Recuperado desde: http://www.icono14.net/ojs/index.php/icono14/article/viewFile/327/204
Kamenetz, A. (2010). Edupunks, edupreneurs and the coming transformation of higher education. White River Junction, Vt.: Chelsea Green Pub.
Martín Rodríguez, S. (2014): DIY: Arte, Diseño y Tecnología. Estrategia crítica de colaboración comunitaria offline y online, Icono 14, 12. Recuperado desde:  http://www.icono14.net/ojs/index.php/icono14/article/view/653
Piscitelli, A. (2012). Edupunk aplicado. Aprender para emprender. Barcelona: Ariel.

Stevens, D. (2009). DIY: Revolution 3.0-Beta. American Craft, 69 (5), 50-52.

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